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Desde la antigüedad a las ostras se le atribuyen a las ostras propiedades afrodisíacas debido a su sorprendente riqueza en proteínas, vitaminas A, D, B y sales minerales entre las que destaca el Zinc. Éste último mineral es el causante de que se eleve la producción de testosterona en el hombre y active igualmente la síntesis hormonas femeninas. De hecho es uno de los alimentos más sanos que existen en el mundo, y por su escasez, uno de los mariscos más apreciados. |
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Un análisis dietético de una docena de ostras revela la existencia de 150 calorías, un gramo de grasa y absolutamente nada de colesterol. Además del zinc, la ostra comporta un rico bagaje mineral formado por fósforo, yodo, hierro, calcio, magnesio, cobre, entre otros. Por esta razón, no es extraño que el efecto sobre la salud sea manifiesto y su papel en el incremento del vigor sexual -tras comprobar su riqueza vitamínica y mineral- sea bastante plausible. |
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Su nombre científico es ‘Ostrea’ o ‘Cassostrea’ y designa a varias especies. La más común de Galicia, la mayor productora, es la denominada Ostra Plana -Ostrea edulis- y en menor medida la Ostra Rizada -Casostrea gigas. Aunque el territorio de la ostra edulis se extiende por las costas noruegas hasta Marruecos, y en el mediterráneo, desde la Costa Azul hasta el Mar Negro -cerca de Turquía y Ucrania; los ejemplares de mayor calidad se cultivan en Galicia gracias a un marco bioclimático único. En ello intervienen unas especiales condiciones de salinidad, pH, temperatura y concentración de nutrientes que la convierten en la variedad más exquisita del mercado internacional. |
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Las ostras ya eran conocidas en la prehistoria. Lo sabemos por los yacimientos de concheros existentes en el litoral cantábrico. Pocas civilizaciones escaparon a su atracción ejercida por su fama afrodisíaca: chinos celtas y egipcios eran grandes consumidores. De este modo, los griegos la relacionaban con la diosa Afrodita y los romanos lo convirtieron en un elemento indispensable en sus grandes banquetes. El poeta Horacio la llamó “trufa del mar” y otros contemporáneos la ensalzaron como el “adorno de los mares”. |
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Normalmente se cultivan cerca de los ríos debido a que el agua dulce proporciona un sabor único a la ostra. Hoy día la mayor parte de los ejemplares se desarrollan de forma artificial en bateas. Se trata de plataformas flotantes de las que penden largas cuerdas en torno a las cuales se adhieren las ostras. A los dos años alcanzan su talla adulta y ya están listas para ser recolectadas. |
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Igual que los centollos, bogavantes, etc., la ostras se comercializan aún vivas y lo más frescas posibles a fin de mantener sus propiedades vitamínicas. Lo mejor es consumirlas crudas, recién abiertas y sazonadas con limón. En lo que respecta a su maridaje se recomienda cava, vino blanco afrutado o cerveza |
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