Las Doce Uvas

 
 

No tiene un origen religioso ni vinculado a nuestra cultura. Todo ocurrió durante la vendimia de 1909 especialmente fructífera. Por aquel año, España arrastraba un importante excedente de uva. La situación amenazaba con provocar la ruina a propietarios y bodegueros. Y todo el mundo temía una caída en picado del precio del vino.

 

En un ejercicio de imaginación, los cosecheros decidieron acompañar el paso del año nuevo comiendo doce uvas. Un número vinculado a los doce meses transcurridos y a los que estaban por venir. Paradójicamente este hábito, que respondió a una estrategia comercial, arraigó profundamente en la cultura, la española, siempre vinculada al vino. La costumbre de tomar uvas durante las doce campanadas que inauguraban el nuevo año, se propagó con rapidez por toda la geografía. Hoy se ha hecho tan consustancial a nosotros que nos parece eterna e imprescindible costumbre.

 

En cierto modo, la Nochevieja pierde todo significación si no hay sobre la mesa doce uvas y un aparato de televisión con un presentador de espaldas a la Puerta del Sol, espetándonos en cada campanada.
La fecha tiene su importancia. Con ella se produce el ocaso del anciano año y el nacimiento relumbrante del venidero.

 

Además de su connotación puramente festiva, las personas hacen examen de conciencia y propósito de enmienda. Todos quieren mejorar su comportamiento y renovar su espíritu de cara al nuevo año que entra.
Otros sin embargo, quieren olvidar, pasar paginas e iniciar una nueva aventura diaria.
El inicio del año no fue siempre el uno de enero. En tiempos de los romanos su fecha era muy distinta y correspondía a la víspera del 25 de marzo, según el calendario juliano que regía por entonces. Era costumbre, ofrecer una sencilla cena a familiares y amigos.

 
 

Cuando concluía el encuentro los anfitriones obsequiaban a sus invitados con miel y dátiles en símbolo de felicidad y prosperidad futura. En Italia ha pervivido por ejemplo la tradición de comer lentejas, una legumbre que servía para desear fortuna a la otra persona.
Esta fecha tan tardía se adelantó al primer día de enero cuando la Iglesia impuso en toda Europa durante el Medievo el calendario Gregoriano.

 
 

Todo surgió como una estrategia comercial de los
cosecheros para reducir el excedente de uva de 1909

 
 

Actualmente, la Nochevieja conserva ese aire festivo y pagano tan arraigado en la Antigüedad. Es una jornada para celebrarla por todo lo alto y disfrutarla junto a los amigos. Habitualmente la fiesta se prolonga hasta altas horas de la madrugada. Sucede que a muchos les sorprende el amanecer. En ese momento, y para culminar una noche feliz y repleta de anécdotas, el titubeante ejemplo de virtud y etiqueta se dirige a una cafetería más próxima para dejarse seducir por un buen chocolate con churros.

 

La cultura popular que siempre avisa y no es traidora, recomienda vestir ropa interior amarilla porque trae buena suerte. Si queremos encontrar el amor ideal debemos usarla de color rojo. No debemos olvidar que dejar las maletas fuera de casa durante esa noche puede constituye un ejercicio mágico muy recurrente.
En la guía central de Infhos ofrecemos una selección de hoteles rurales y restaurantes donde celebrar la Nochevieja o disfrutar de una velada inolvidable.