Burdeos, región mítica


 

Con 120.000 hectáreas, Bordeaux (Burdeos) es la mayor zona vitícola de Francia. Su amplitud de suelos y microclimas es tal que alberga la friolera de 57 denominaciones de origen. Como dato, actualmente su producción alcanza los seis millones de hectolitros de los que el 85 por ciento lo constituyen vinos tintos y rosados. En lo que respecta a sus variedades, la Merlot es la reina, especialmente en la zona de Saint Emilion. Esta uva aporta a los vinos de Burdeos la suavidad y redondez necesaria además de cuerpo alcohólico. Le sigue en importancia la Cabernet Sauvignon (muy introducida en España).

Una variedad que produce vinos complejos, armoniosos y de gran riqueza y cuyo feudo es la zona del Medoc. Ocupa el tercer lugar en cuanto a superficie la Cabernet Franc. Se extiende por la zona de Libourne a unos 20 kilómetros al este de Burdeos. Sus vinos son fuertes, con aromas muy sutiles. Los blancos son patrimonio de la Sauvignon, que domina la zona de Entre-Deux-Mers. Destaca el sabor a fruta que deja en los blancos. Por último, la Sémillon para los vinos licorosos y la Muscadelle.

 




La palabra Chatêaux designa una explotación vinícola. El término francés engloba tanto el viñedo como los edificios destinados a la producción y crianza para elaborar los vinos

Bordeaux (Burdeos) es una región vinícola increíblemente compleja. A grandes rasgos, se divide en cinco zonas. El Noroeste o Médoc donde se encuentran los Châteaux más famosos; el Norte (Bourg y Blaye); el Este cerca de Saint-Emilion, Pomerol y Fronsac; el sudeste de Burdeos o ‘Entre-Deux-Mers’ y por último el sudoeste dominado por Graves y Sauternes. Al igual que ocurre en Rioja con el Ebro y, en términos parecidos, en Ribera del Duero.

Burdeos se articula en torno al gran rio Gironde (Garona), una vía fluvial que desemboca en el sudoeste de Francia. Es una tierra caracterizada por el clima atlántico. No obstante, la proximidad del mar y de los grandes ríos dulcifican el clima. Asimismo, la presencia de los grandes bosques del sur, frenan el embate de los vientos atlánticos además de mitigar las precipitaciones. En cuanto al suelo, si bien la capa superior del terreno es pobre, el subsuelo goza de una particular riqueza mineral.

La primer paso a nuestra descripción de Burdeos nos lleva a la región noroeste o ruta de los Châteaux. Esta palabra tan popular en el vocabulario vinícola francés sirve para designar una explotación vinícola. Engloba tanto el viñedo como los edificios destinados a la producción y crianza del vino. Podríamos decir que equivale a la palabra ‘Bodega’ que se utiliza en nuestro país. Otros sinónimos de Châteu son ‘domaine, cru, o clos’.

La región también conocida como Médoc se extiende a lo largo de 80 kilómetros. En ella se encuentran los más prestigiosos Grands Crus Classés o vinos de mayor categoría según una clasificación de 1855. Destacan aquí denominaciones como Margaux, Pauillac, Haut-Médoc o Médoc.

 

El norte es conocido también como la zona de las laderas. Destaca las denominaciones de Blaye y Cötes de Bourg, ambas situadas en la ribera derecha del Garona. La zona este comprende menciones prestigiosas como Fronsac, Saint-Emilion Grand Cru, Pomerol, o Canon Fronsac. Los viñedos de Saint-Emilion producen vinos finos y elegantes e incluso su ciudad forma parte del Patrimonio Mundial de la Unesco. La cuarta región se encuentra en el sudeste. Su capital es la localidad de Sauveterre. Produce una variada gama de vinos tanto tintos como rosados, dulces y blancos además de licorosos. Sobresale la denominación de Entre-Deus-Mers.

 

Por último, no debemos olvidar el sudoeste o ruta de los Graves. Se extiende desde el sur de Burdeos hasta Langon y en ella se encuentran sugerentes nombres como Sauternes, Graves, Graves Supérieures o Pessac-Léognan. El rendimiento de la zona de Sauternes es de los más bajos de Francia.

 

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