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La llegada del azúcar no tiene lugar hasta bien entrada la Edad Media como resultado de la exploración y descubrimiento de nuevas tierras. |
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Sin embargo, su definitiva popularización se produce tras las invasiones árabes de Mesopotamia. Amantes de los sabores dulce, comienzan a cultivar la caña de azúcar en las nuevas provincias de Siria, Egipto, y todo el norte de África. Las posteriores cruzadas ponen la planta al alcance de los caballeros cristianos que rápidamente la exportan al viejo continente. |
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En poco tiempo, surgen en Alemania las primeras factorías dedicadas a la extracción del preciada sustancia. Napoleón Bonaparte jugará un papel clave en la difusión de su cultivo tras impulsar la construcción de azucareras en todo el país. Pronto este modelo es seguido por el resto de naciones europeas. |
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Según Carlos Delgado, el azúcar es “una sustancia sólida y soluble, dulce, obtenida de la caña del mismo nombre o de la remolacha y otros vegetales”. |
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Según su proceso de producción, el azúcar puede presentar colores y formas muy diversas. A modo de resumen, existen dos variedades muy conocidas, el azúcar blanco y moreno. El primero es sacarosa al 99,8 por ciento y sufre un tratamiento de refinado mientras el segundo no, lo cual le hace ser menos soluble. Sin embargo, a su favor cuenta una gran riqueza en calcio, magnesio, potasio y otros minerales. |
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